Yo andaba
desesperao
aguardando una
ocasión
que los indios un
malón
nos dieran, y
entre el estrago
hacérmelés
cimarrón
y volverme pa mi pago.
Aquello no era
servicio
ni defender la
frontera:
aquello era
ratonera
en que es más gato
el más juerte:
era jugar a la
suerte
con una taba culera. […]
Ansina, pues,
conociendo
que aquel mal no
tiene cura,
que tal vez mi
sepultura
si me quedo iba a
encontrar,
pensé en mandarme mudar
como cosa más sigura. […].